1. Plaza Catalunya
Tardó un
poco en reconocer entre la multitud al cliente de Pepiño, apoyado en la
barandilla de la boca del metro de Liceu. El emplazamiento elegido era, junto
con la entrada de El Corte Inglés de plaza Catalunya, uno de los lugares de encuentro
habituales. Mirando a la multitud que guardaba alrededor de la salida de la
estación era fácil presuponer a quién esperaba cada uno. Había un grupo de unos
diez adolescentes que hablaban fuerte, se daban empujones y fingían patadas de
artes marciales entre risas escandalosas, algunos de ellos miraban el reloj y
lanzaban soplidos y blasfemias, ya debían estar casi todos y sólo faltaban los
tardones de turno.
2. La Rambla
También
había una mujer no demasiada agraciada, de unos 40 y muchos mal llevados, con
traje, chaqueta y zapatos de tacón con los que, a juzgar por la expresión de su
rostro no se acababa de sentir cómoda. Estaba en mitad de las Ramblas,
esperando a una amiga que no acababa de llegar. A un joven atlético se le
ilumino el rostro cuando apareció una afrodita veinteañera que no supo si
besarle en la mejilla o en la boca. Ella no dudo i le planto el beso en los
labios.
3. Plaza Real
Había
conoció la Plaza Real cuando aún era un bazar de sustancias ilegales y de sexo
concertado. Un fortín de crápulas nocturnos, de delincuentes a pequeña escala,
de dealers de tres al cuatro. Ahora en cambio se había transformado en un
parque temático gigante para guiris, especialmente yanquis, italianos e
ingleses a los que Woody Allen, el Futbol Club Barcelona o Ryanair habían
animado a visitar la Ciudad Condal, qué rabia le daba ese epíteto. Desde una de las esquinas de la plaza
desafiaba el paso del tiempo y las modas el Jamboree: el club de jazz más
prestigioso de Barcelona.
4. Jamboree
El jamboree
es una sala de jazz que se situa a lo largo de toda la novela.A partir de esa noche cambió el jamboree por otras salas que fueron abriendo y cerrando antes de que les diera tiempo a sus valientes propietariosa amortizar la inversión del traspaso y las reformas, y a él ser un cliente habitual. Y es que el jazz, como la poesía, ya no era un negocio rentable. Se llamaba Ramón. Había acudido al Jamboree a la hora a la hora acordada, ni un minuto antes ni un segundo después. Se había preparado a conciencia para la que iba ser, hasta el momento, la noche más dura de su vida.
5. La Rambla del Raval
La Rambla
del Raval olía a oriente y occidente, a paella y a comino, a Frankfurt con
mostaza y kebab, a cerveza y a té. Muchos bares tenían un cartelito en el
cristal escrito a mano o a ordenador en los que se leía: <<En este bar
estuvo Manu Chao>> , <<aquí se toma cañas Manu Chao>>… Les
recordó a un viaje a Cuba. Muchos locales Habana Vieja anunciaban con
inscripciones pintadas en baldosas <<Hemingway was here>>. Cuando agotado por el calor tropical y la
humedad habanera decidió tomarse un mojito, eligió un local que resultó
simpático porque en la vuelta habían escrito a bolígrafo: <<Hemingway no
estuvo aquí>>.
6. JazzSi Club
Joaquín se
pasó el domingo durmiendo hasta las cuatro, se duchó. Desayunó-comió y se fue andando hasta la jam sesión del
Jazz-si Club. Se animó a subir a cantar, bastante mal por cierto, una versión
de James Brown, que de todos modos fue aplaudida por la puesta en escena. Hasta
el lunes por la tarde no tenía nada que hacer. Sí, otro Havana 7 solo con
hielo, guapa.